Boletín Octubre-Noviembre 2018

Hemos vivido un hermoso mes dedicado a María, nuestra Madre, en el cual hemos querido que su presencia nos fortaleciera en nuestro camino cristiano y en este año que hemos reflexionado como piamartinos sobre la caridad y la misión a los jóvenes, ha sido un modelo de caridad.

Decir que María es modelo de caridad, es solo mirar el Evangelio. Luego de la Anunciación fue a la montaña a visitar y cuidar a su prima Isabel, embarazada de Juan Bautista. El dejar sus “cosas”, por ir en ayuda de Isabel, nos hace a nosotros preguntarnos: ¿dejamos por los otros “nuestras cosas”?, ¿salimos de prisa a tender la mano a quien lo necesita? La acción caritativa de María no nos puede dejar indiferentes.

Otro acto de caridad de María, es la intercesión y ayuda que dio en las bodas de Caná, asumió a preocupación de los recién casados y presentó su necesidad a Jesús. Podía haberse hecho la desentendida, era una invitada más a la boda, podría haber dicho es problema de ellos, como tantas veces nosotros lo podemos decir, pero acude a Jesús y encuentra en él respuesta. María en episodio nos muestra que lo que le pasa a otros no nos puede dejar indiferentes al contario, es acto de caridad atender las necesidades de los demás incluso cuando no lo piden.

La vida de familia en Nazareth, el cuidado de Jesús, su presencia en los momentos de su vida, de su pasión , muerte y resurrección, nos hacen mirar a María como un verdadero modelo de caridad. No dejó jamás a Jesús sólo, fue Madre llena de amor por su Hijo y en el momento de la cruz se llena de amor por todos sus hijos, o sea cada uno de nosotros que la venera y deja atraer por su caridad.

María por estos motivos anteriormente expuestos, es modelo de caridad para todos nosotros. Es modelo de esa caridad sin esperar “devolución”, o sea una caridad gratuita, auténtica. Y hoy continua su acción caritativa con cada uno de nosotros, cuando acudimos a ella, no nos deja sin atención, nuestras dificultades, temores y angustias las lleva al corazón de su Hijo.

Agradezcamos su presencia de amor por cada uno de nosotros y digámosle una vez mas: “A ti, celestial princesa, Virgen sagrada María, yo te ofrezco en este día alma, vida y corazón, mírame con compasión, no me dejes, Madre mía”.

Bendiciones y bendecido adviento para todos
P. Humberto Loyola, FN
Superior Regional

Boletín Agosto-Septiembre 2018

El domingo 30 de septiembre hemos vivido el Domingo de oración por Chile. El lema que nos convocó fue “Nacer de nuevo” (Jn. 3, 7), una frase bíblica que nos coloca en un recomenzar a todos, en un contexto que sabemos bien no es fácil, pero que debemos enfrentar con verdad y sobretodo con los ojos y la vida puestos en Jesús, que es el Único que nos puede hacer nacer de nuevo.

El “nacer de nuevo” debe resonar `profundamente en la Iglesia, entendiendo Iglesia a todos los bautizados, a todos los que somos parte del pueblo de Dios, que peregrina. Nadie puede sentirse no llamado en este tiempo a nacer de nuevo, porque es la disposición y el querer renovarnos completamente, haciendo que Cristo tome nuestra vida y nos ayude a dejar todo aquello que es viejo en nuestra vida, todo aquello que no nos hace bien y no nos ha hecho bien como personas, como sacerdotes y religiosos, como Iglesia, como sociedad.

Nadie puede decir yo no necesito “nacer de nuevo”, porque estoy muy bien. Siempre tenemos algo que cambiar, tenemos algo que descubrir a Jesús para que Él entre con su misericordia y su amor.

Este un tiempo difícil que nos está tocado a nosotros vivir, y si lo vivimos en espíritu de renovación, de purificación, de búsqueda de la voluntad de Dios, seremos realmente fortalecidos. No le saquemos el quite a la dificultad, enfrentémosla con espíritu de fe y no dejándonos “robar la esperanza”, como diría el Papa Francisco.

Les invito a que invoquemos a la Virgen del Carmen que es Madre y Reina de Chile, que desde los comienzos nos ha dado bendición, colocándole a ella todo lo que somos y tenemos, sabiendo que no dejará de oírnos en nuestro empreño de “Nacer de nuevo”, como Jesús se lo indicó al anciano Simeón.

Que Dios les bendiga y siga fortaleciendo sus vidas. Que
Padre Piamarta nos siga acompañando con su intercesión.
P. Humberto Loyola, FN
Superior Regional

Boletín Marzo-Abril 2019

“Los Piamartinos educamos para amar y sentirnos amados”

Cada año un tema inspira nuestro año, este año el lema es: “Los Piamartinos educamos para amar y sentirnos amados”. Este lema surge de la Congregación Sagrada Familia de Nazareth, que tienen un itinerario temático hasta el año 2021, lo que nos mantiene en comunión con la obra piamartina en el mundo.

“Los Piamartinos educamos para amar…”: esta primera parte del lema, está sustentado en la Palabra de Dios, educar para amar es el Evangelio de Jesús, todo lo que predica y hace parte de su acción, es acto de amor, entrega de amor, servicio en el amor. El acercarse de Jesús a los pobres, al leproso, a los pecadores, a los apóstoles, fue un educarnos al cómo amar. Todos los gestos de Jesús para los que se acercaban a él es una enseñanza de cómo amar. Podríamos tomar el Evangelio y recorrer el camino que hizo Jesús, así nos daríamos cuanta cómo amar. Algunas frases del Evangelio que nos ayudan al cómo amar son: “No hay mayor amor que dar la vida por los amigos”; “Amar a Dios por sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo”; “Ama a tus enemigos”, y tantas otras frases que nos hacen aprender de Jesús y lanzarnos a vivir más valientemente su mensaje, que siempre nos traerán libertad y plenitud.

“… Y sentirnos amados”. Padre Piamarta buscó que cada niño y cada joven que llegaba a su obra, se sintiera amado. Padre Piamarta se destacó porque su actuar era un hacer que el otro se sintiera bien, a costo de quedar él en segundo lugar; recordemos aquí el hecho de su vida, cuando dejó de comer para que alcanzará la comida para sus cuatro niños. ¡Cuanto amados se sintieron eses niños!, que desde ahí le llamaron “Padre”.

Sentirse amados, sigue siendo para nosotros un camino piamartino importante, nuestros estudiantes tienen que sentirse amados: porque estamos siempre en medio de ellos, sus problemas nos interesan, sus dificultades las hacemos nuestras, de sus pobrezas nos hacemos cargo… Tenemos que seguir preguntándonos: “Nuestros niños y jóvenes se sienten todos amados por nosotros?.
Que el amor sea el que nos mueva a todos, y mueva todo.

Un abrazo fraterno y bendiciones,
P. Humberto Loyola, FN
Superior Regional

Boletín MAY-JUN 2019

¿Cada uno de nuestros estudiantes se siente amado en nuestro colegio?

Estimada comunidad piamartina:
Hemos terminado ya un semestre de nuestro año 2019, iluminados por el lema: “Los piamartinos educamos para amar y sentirnos amados”. Hace algunos años atrás, un sacerdote que nos visitó en Chile al mirar la multitud de estudiantes, me preguntó: ¿cada uno de estos estudiantes se siente amado en nuestro colegio? Fue una pregunta que me dejó en silencio, la encontré cuestionadora y difícil de responder. Y se me ha venido a la mente durante este año en reiteradas ocasiones, ya que el lema que nos inspira se refiere al sentirse amado.
Creo que desde nuestra Congregación, se hacen día a día hartos esfuerzos para que el estudiante se sienta amado, se sienta bien en nuestro colegio, desde la limpieza del colegio, arreglos, mejora de espacios educativos, hasta el esfuerzo de tener los mejores educadores, que los traten bien, y sean testimonio con una presencia continua en medio de ellos.
No sabría aun responder si nuestros estudiantes se sienten amados en nuestro colegio, no sé si el niño o el joven percibe la preocupación permanente por ellos. No sé si en cada educador se sienten que son queridos, que se confía en ellos y que se quiere lo mejor para sus vidas.
El esfuerzo para que se sientan amados, tiene que ser de todos.
Hacer que se sientan amados, debe ser visualizado por ellos , desde el saludo hasta la corrección. Sobretodo que en la corrección sientan que se les quiere ayudar, que se quiere que mejoren y sean hombres y mujeres de bien, evitando el mal.
Invito a cada uno a reflexionar, sobre esta pregunta que me hicieron hace algunos años y que no puedo responder. Tendríamos que preguntar a los padres y apoderados y también a nuestros niños y jóvenes, que creo que en ellos está las respuesta. También debo decir, que creo que nos encontraremos con respuestas que no quisiéramos escuchar.

Que Dios les bendiga,
P. Humberto Loyola G., FN
Superior Regional